El cerdo ibérico constituye el ejemplo de perfecta cría de ganado: totalmente en libertad y a base de productos naturales. En este crecimiento podemos distinguir dos fases.
La primera o "de preparación", en la cual, tras su fase de lactante, el cerdo pasa a alimentarse de hierbas, semillas, bulbos y grano, principalmente, hasta que alcanza un peso situado entre los 90 y 110 kgs.


A continuación, comienza la fase de engorde o "montanera" donde el cerdo basa su dieta en la bellota, fruto de encinas y alcolnoques. Este fruto es rico en glúcidos y grasas, especialmente en ácido oleíco, de ahí el caracter saludable de su apreciada carne.
Durante la montanera, el cerdo ibérico puede aumentar su peso más de un kilogramo diario, gracias al consumo de cerca de 10 kilos diarios de bellotas. No obstante, para realizar esta ingestión es necesario un continuo ejercicio en busca de las mismas, lo que permite elevar la calidad de la carne de este animal, hasta convertirla en la más jugosa y afamada por los consumidores de la misma.

Además de bellotas, en sus recorridos por la dehesa, va ingiriendo diversas plantas aromáticas, dando como resultado unos jamones de inconfundible perfume.
El producto así obtenido, alcanza la calificación de "jamon ibérico de bellota", distinguiendose del "jamón ibérico de recebo", que es el obtenido de aquellos cerdos a los que se ha realizado un aporte de piensos naturales (principalmente de maiz) en su fase de cria y engorde.


 
  

La obtención de los excelentes productos del cerdo ibérico se realiza mediante un delicado y selectivo procedimiento.
El jamon así obtenido, es de una calidad inigualable y es apreciado por todos los "gourmets" del mundo, desde la época de los romanos.

Para su correcta identificación, cabe señalar que se trata de una pieza alargada, terminada en pezuña. La carne varía del color rosa al rojo, con un aroma muy agradable, sabor poco salado e incluso dulce y de textura poco fibrosa, grasa blanda y de agradable sabor.

Para su correcta degustación , es importante seguir unas rigurosas pautas en el corte de la pieza y presentación del plato, resultando un perfecto manjar para cualquier comensal, acompañado de pan y un buen vino.


 

 

 

CEFERINO PARRA, S.A.